NUNCA TE LO PREGUNTES

Te levantas por la mañana  y todo empieza a ir mal. Desde que abres los ojos, te das cuenta de  que algo no marcha bien. Pronto todo se vuelve contra ti: no encuentras la ropa adecuada, el café se derrama, la ducha no funciona, el reloj avanza a toda velocidad , tu pareja te ha dejado un mensaje extraño y al salir, en el buzón, encuentras un aviso de multa. Las prisas te atrapan y parece que nunca vas a llegar. Los atascos te saludan y los enfados te persiguen. Todo aquello que esperabas con ilusión no ocurre.

No hay duda: el universo se ha puesto en contra tuya.

De repente, en un arrebato de desesperación, te paras, respiras,  y una queja en forma de pregunta atraviesa fulminante tu cabeza y llega hasta tus labios.

¿Que más me puede pasar?

 Nunca te lo preguntes.

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